EL PROCESO DE GESTIÓN COMO ELEMENTO CLAVE DE LA CULTURA DE MEJORA

Como sabemos, la calidad juega un papel imprescindible para dar respuesta a los requerimientos de un entorno exigente, dinámico y muy competitivo. Es el caso de nuestro país acerca de las reacciones generadas ante el intento de evaluar la calidad de los sistemas educativos, siendo imperante la necesidad de generar cambios progresivos, tanto en la industria, como en los diferentes segmentos económicos y sociales que integran nuestra nación.


Es importante reflexionar que, en este sentido, la necesidad de que exista una estructura de evaluación de calidad va más allá de las personas y los gobernantes, y lo que debe prevalecer son los sistemas e instituciones educativas de nuestro entorno, ya que, en el caso de la educación, destaca la falta de solidez e integridad en su estructura.



Por eso lo invitamos a hacer una reflexión acerca del nivel de compromiso en sus productos y servicios para con la calidad, siendo ésta definida fundamentalmente por el cliente, ya sea interno o externo.


El interés en el desarrollo de un Sistema de Gestión de Calidad puede provenir por diversos medios: ya sea como requerimiento de uno de nuestros clientes o nichos de mercado, o bien, como una convicción de la organización en la búsqueda de la estandarización de los procesos.




Cualquiera que sea el caso, el sistema de calidad creado debe ser funcional para evitar caer en procesos burocráticos. Su estructura debe contener los principios y herramientas seleccionadas por la organización en la búsqueda de la mejora continua, así como de sistemas eficaces de planeación, ejecución, prevención y corrección.


Cuando los sistemas de calidad son creados como medio para asegurar la permanencia de las buenas prácticas ya implementadas, como pueden ser Lean Manufacturing o Seis Sigma, (entre muchas otras) acaban por convertirse en el elemento vinculante entre los objetivos establecidos por la Dirección, los procesos organizacionales, y sus mecanismos de medición, análisis y mejoras.


Por tanto, las implementaciones tanto de los sistemas de mejora de procesos, como de gestión de calidad deben estar alineadas de manera permanente.

Uno siempre es el respaldo del otro.


Los sistemas de mejora aportan el dinamismo y el análisis técnico necesarios para el proceso, mientras el sistema de mejora estandariza las condiciones de trabajo y mantiene los resultados a largo plazo.



NO ES IGUAL BUROCRATIZAR QUE ESTANDARIZAR


El término estandarización no goza de la mejor de las famas en todas las organizaciones.

En algunas ha sido vinculado a instructivos y procedimientos interminables, que suelen hacer poco menos que imposible la vida en los procesos. Esto se debe, casi en todos los casos, a la carencia del enfoque de estandarización.



Por sí mismo, hacer replicable un método debe aplicarse a aquellos factores críticos que impactan en el resultado de la operación, evitando generar procesos estandarizados en actividades que no son críticas, pero que tienen un fuerte impacto sobre el resultado esperado.


La estandarización debe garantizar la correcta operación de los procesos clave, evitando generar normatividades y métodos donde no se necesitan.